Médulah: El espíritu de Cuetzalán en "piedras preciosas"
- Isabel G. de Lucas

- 28 jul 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 may 2025

En Instagram, vi pasar unas piedras preciosas, con una estética que inmediatamente captó mi atención. Al ver el detalle y la descripción, me di cuenta de que no eran piedras, sino más bien jabones. Detrás de estos originales jabones estaban Paola, y su empresa Médulah, la cual comenzó apenas el año pasado en Cuetzalán, lugar donde vivía.
“Como allá hay mucho turismo, me preparé para hacer souvenirs y aprendí a hacer jabones leyendo e investigando”.
Pero los jabones tienen propiedades especiales, todo gracias a que Paola es bióloga especializada en botánica. Para lograr los diseños de sus jabones que emulan piedras preciosas experimentó con moldes, pero luego se dio cuenta de que para hacer las piedras no necesitaba tanto los moldes sino más bien, ver como hacer para que parecieran como fosilizados de Ámbar, ya que minerales como el cuarzo y Ágata al ser formas irregulares no tienen que ser perfectos.

“Empecé a jugar con los colores, con los ingredientes, quise hacer un catálogo de piedras preciosas y resinas”.
Los jabones que hace son a base de glicerina, ya que no hacen tanto daño a la piel como los jabones convencionales. “Los que usan aceites y sosa cáustica se recomiendan más para la ropa, ya que si el proceso no está bien hecho, pueden hacer daño. Prefiero hacerlos de glicerina para que dejen suave la piel. La base de estos jabones es muy espumosa". Sus jabones están hechos a base de extractos de plantas y aceites. “Tengo aceites esenciales, el cliente elige, según sus necesidades, de qué es lo que necesita y así yo busco los ingredientes adecuados. Por ejemplo, si busca relajarse, le hago un jabón con lavanda o manzanilla o, si es exfoliante, le pongo café o avena”. En Cuetzalán tenía sus plantas aromáticas y actualmente está consiguiendo todas las que necesita.

“Me gusta la cosmética natural, no tan química, yo uso lo que hago”.
También tiene jabones solamente aromáticos que son más decorativos, todo depende de lo que quieran sus clientes. “Les pregunto si lo quieren con un diseño en específico o, si no, yo experimento”. Las plantas siempre le han gustado. En Valle de Bravo hizo estudios del bosque e investigó los usos medicinales de las plantas. “Por ejemplo, cuando tuve a mi hija tuve un baño de hierbas que fue muy sanador.
"Me gusta saber las propiedades de las plantas, yo confío mucho en ellas”.
Actualmente, se está regresando a las propiedades de las plantas, los químicos no son de su agrado, ya que no se sabe cómo va a reaccionar en la piel.
El desierto de San Luis, San José del Pacífico, es de sus lugares preferidos y también las playas. “Me gusta ir a las playas, pero no muy concurridas, me gusta la tranquilidad del mar”.
Durante estos días de encierro hay días difíciles al no estar acostumbrada a estar en esta situación y a perder ese contacto con la naturaleza.
“Trato de salir (con todas las precauciones) con mi hija, no puedo estar encerrada. También he aprovechado estos días para aprender nuevas técnicas de eco print (estampados con pigmentos de plantas), también veo películas, estoy con mi hija y arreglamos las plantas”. Un contacto mínimo con la naturaleza, pero muy necesario y esencial.







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