Casa Tila: Calma en medio de la tormenta
- Isabel G. de Lucas

- 13 ago 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 may 2025
Hace 15 años que Fernanda se adentró en el budismo, todo derivado de una insatisfacción en la vida cotidiana. “Tuve un retiro con Tsoknyi Rimpoche en México, ahí encontré lo que estaba buscando, es difícil describirlo con palabras”. Después empezó a leer, asistir a retiros y a viajar a la India cada año.

“India es un lugar con pobreza extrema, hay mucho sufrimiento…pero lo que más me impresionó fue la actitud de la gente, tienen una espiritualidad interna impresionante, puedes subirte a un taxi y ver que el taxista trae flores que llevará al templo, tienen una vida espiritual muy fuerte a pesar de la pobreza”.
Todo lo que vivió contrastaba mucho con el mundo occidental, en donde muchas veces queremos y tenemos, pero por dentro hay un gran vacío, por lo que decidió aprender de estas culturas ancestrales como el yoga y el budismo.
“Ese contacto con el interior, te permite ver otra forma de vida en la que no se necesita tanto para ser feliz”. Los lugares que han marcado su camino han sido Nepal y Bután. “Bután es un paraíso que tiene muchos templos muy importantes, siento que, aunque vayas solamente por un mes, es como si ya hubieras vivido ahí 6 meses. Hay templos llenos de energía y bendiciones, hace que todo se sienta muy intenso, todo esto junto con tu trabajo interno”.
En épocas de confinamiento le ha funcionado no tener expectativas, a no planear, a soltar y vivir un día a la vez.
“No sabemos qué va a pasar, tener una práctica de meditación ayuda a tener calma, por lo menos darte 20 minutos para hacer prácticas de meditación y observar tu mente”.
Las reacciones ante las emociones son un punto importante en el proceso de meditación. “Muchas veces cuando tenemos emociones fuertes queremos evitarlas. Se trata más bien de ubicar en qué parte de tu cuerpo se encuentran, y una vez que las ubicas, tu cuerpo comienza a soltar. El rechazo que hace que crezcan, es aceptar que tienes todo tipo de emociones, simplemente observarlas y ubicarlas en tu cuerpo, entender que son pasajeras, que no siempre va a ser así".

"Lo que me ha ayudado mucho en esta época es de aceptar estas emociones, tratar de observarlas, meditar a diario”. Fernanda une su práctica con su faceta de directora y guionista, desde hace 12 años tiene el proyecto “Todo por el cine”, una fundación de trabajo comunitario en el que trabajan con muchas comunidades del país, enseñándoles cine como una herramienta de empoderamiento, su objetivo es darles voz a las personas que nunca han tenido esta experiencia, para que puedan creer más en ellas mismas.
“Casa Tila y Todo por el Cine les une mi motivación de poder servir a los demás, de poner mi granito de arena y de entender que todos estamos interconectados. Cuando trabajamos con nosotros mismos, podemos ayudar a otros”.

En una sociedad dominada por la depresión y la ansiedad, busca enseñar habilidades por medio de auténticos maestros. Casa Tila fue bendecida por su maestro, el cual también le dio su nombre, que significa semilla de ajonjolí. “Cuando exprimes una semilla sale aceite, es como el potencial interno de cada uno para poder alcanzar lo máximo de cada uno de nosotros. Apenas vamos a cumplir un año (en septiembre), lo inicié con maestros (que llevan como mínimo 10 años de experiencia) y busco crear una comunidad que acerque a los maestros con el trabajo interior y así poder generar sabiduría interna”.
Instagram: casatila






Comentarios